diario de prensa  la Nueva España                             08 julio 2007



LA INVASION DE LAS DOS RUEDAS 
La concentración motera de Mieres bate récord reuniendo a 630 aficionados en su tercer año. 
Mieres rugió ayer más fuerte que nunca. A ello contribuyeron los 630 moteros que se dieron cita en el tercer encuentro de caracter nacional organizado por el establecimiento McCharly, que ha contado con la colaboración del ayuntamiento y de otros bares de la zona. Ya van tres ediciones y las cifras hablan por sí solas, este año se han desplazado el doble de motoristas que en la edición anterior y además, tal y como explicó el propio Charly, "se ha batido un récord de asistencia en la región" en lo que a concentraciones de este tipo se refiere ya que normalmente se sitúan "en torno a los 400 participantes". 
Este encuentro nació "por casualidad", cuando Charly y su socio decidieron "montar una reunión para los amigos porque somos muy aficionados a las motos". Lo que empezó hace tres años "casi de cachondeo", ha ido creciendo hasta convertirse en una cita importante en el calendario de los aficionados a las dos ruedas. Y una buena muestra de ello es que de los asistentes, 110 proceden de otras comunidades y de puntos tan distantes como Santander, Coruña, Bilbao, Palencia, Valencia, Logroño o Madrid. 
Carlos Suárez, vecino de Turón y participante de esta jornada, lamentaba que "en Asturias no se hagan más concentraciones de este tipo" y se mostró orgulloso de que ésta "atraiga cada más gente". Por su parte, Pedro Caramés, del club Motorathas de Oviedo, explicaba que a los verdaderos moteros "les gusta rodar de un lado a otro a este tipo de encuentros", cosa que "no se entiende demasiado si no perteneces a este mundo". 
Durante toda la jornada, el panorama de la Avenida de México cambió radicalmente. A sus orillas y en las calles colindantes, cientos de motos aparcadas formaron un improvisado. A plena luz del día, lucían modelos deportivos similares a las que los fines de semana vuelan sobre los circuitos de motociclismo; las trail , pensadas para dejar a un lado el asfalto y por supuesto, las que pertenecen a la familia de las custom , los modelos que se identifican con míticas marcas como Harley Davidson. 
Para calentar motores, juegos como las carreras de lentos o de cintas aunque el olor a goma quemada y el espectáculo llegaron de la mano del portugués Paulo Martinho que hizo diabluras a bordo de un Ferrari 348. Una de las novedades fue el desfile en señal de homenaje por todos los motoristas fallecidos en la carretera en el 2006, un rito habitual en las grandes citas. El acto lo presidió el el cura motero de Ciaño, Roberto Marcos García, quien pronunció una oración por las víctimas. Acto seguido, una procesión de motoristas portando antorchas hicieron un recorrido por las calles. La música de Skanda puso punto y final a una jornada que fue sobre ruedas.